Monitoreo de la Paz: La ONU saca pecho

Miembros del Mecanismo de Monitoreo y Verificación de la ONU inspeccionan y registran las armas que dejaron las Farc, en cumplimiento del Acuerdo Final de Paz.

La primera misión fue un factor decisivo para la buena marcha del proceso de paz, y al mismo tiempo fue uno de los elementos menos criticados por la oposición colombiana. ¿Qué va a pasar ahora que comienza una segunda misión?

Por Vladimir Rouvinski. Egresado de la Universidad de Hiroshima, director del Laboratorio de Política y Relaciones Internacionales (PoInt) y profesor del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi en Cali, Colombia.Tomado de razón Pública. Especial para INFORMATIVO WEB del SUR.

Tareas bien diseñadas

Salvo en lo que tiene que ver con el rechazo de parte de la sociedad colombiana al Acuerdo de paz con las FARC, han sido muy pocas las voces que específicamente critiquen la participación de la ONU y de su misión de observadores en el desarrollo de ese Acuerdo.

Los puntos convenidos entre el Gobierno, las FARC y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se han cumplido en su totalidad por varias razones:

-En primer lugar – y a diferencia de los procesos anteriores en Colombia, en especial el de los diálogos del Caguán-, esta vez la actuación de la ONU se redujo de manera precisa a vigilar y verificar la dejación de las armas, y a ser parte del mecanismo tripartito de supervisión del cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo tras la firma del Acuerdo de Paz.

-En segundo lugar, el  modus operandi de la misión se basó y le dio continuidad al trabajo que el personal de Naciones Unidas venía adelantando en Colombia. De esta manera la labor de la ONU se cumplió  en tres fases muy bien concatenadas:

  • El diseño inicial y la evaluación de las condiciones necesarias para llevar a cabo las tareas de la misión,
  • La planificación de las actividades en las futuras zonas de concentración, y
  • El despliegue de los observadores tras la firma del Acuerdo de paz, y la puesta en marcha del mecanismo de monitoreo y verificación (MM&V) que había sido  acordado con el gobierno y las FARC.

El formato del MM&V, el cual fue introducido por primera vez en Colombia, implicó que las partes involucradas en el conflicto participen directamente en la verificación del cumplimiento con apoyo y coordinación de la ONU. Este formato tuvo tanto éxito que han comenzado a recomendarlo en otros países.

En otras palabras, se trata de una muy buena planificación de la ONU y del equipo de cooperación multilateral. Una de las claves del éxito de la primera misión.

Funcionarios  e imagen

Los responsables principales de la Misión en Colombia fueron  funcionarios experimentados y con un   conocimiento muy amplio sobre el tema.

El jefe de la misión, Jean Arnault, es un verdadero experto en operaciones de paz, fuera de ser profesor e investigador en el área de resolución de conflictos.  Ha participado en siete misiones  bajo la bandera de Naciones Unidas, en países, contextos y escenarios muy diversos.

En Guatemala, Arnault, en calidad de observador y mediador, fue el testigo de un proceso largo y demandante pero que tenía un propósito muy parecido al de Colombia. Su siguiente  trabajo tuvo lugar en Afganistán, donde debió abordar tareas de gran magnitud: apoyar al gobierno de este país en la construcción de una paz duradera y fortalecer el desarrollo sostenible. En Georgia y en Burundi tuvo que ocuparse primordialmente de los problemas de los refugiados. No cabe duda de que estas experiencias le ayudaron a Arnault a prepararse para enfrentar los retos de la misión en Colombia.

Los demás funcionarios directivos fueron también personas muy experimentadas, e incluso  algunos de ellos ya contaban con experiencia en el país, como en el caso de Tania Patriota, quien lleva varios años trabajando en Colombia como representante de la ONU.

Por otra parte, los estudios de  opinión pública muestran que los colombianos celebran la participación de actores internacionales en las negociaciones de paz, y que la ONU es uno de los más prestigiosos. Según estos estudios, casi dos tercios de la población tiene una opinión muy favorable de la ONU como organización internacional, y un número similar considera que este organismo es el más idóneo para garantizar el cumplimiento de los acuerdos de paz.

Los altos niveles de aceptación del papel de la ONU facilitaron la ejecución de su mandato, y además impidieron que algunas fuerzas de oposición que pretendían deslegitimizar la presencia de esa organización lograran su objetivo.

Colombia en la ONU

La ONU es una organización intergubernamental, donde la membresía está reservada exclusivamente para los Estados.  Sin la autorización expresa del presidente de la República, las fuerzas políticas distintas de las del gobierno no tienen acceso institucional a los espacios de toma de decisiones de la comunidad internacional. Por esta razón el gobierno tenía y tiene la ventaja de ser el único actor autorizado para negociar las condiciones de colaboración con la ONU.

Colombia tiene una buena posición dentro de ese organismo. El país siempre ha sido un actor importante en Nueva York, y desde hace algún tiempo  ha sido un miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Colombia tiene personas en cargos importantes dentro de la entidad y un conocimiento sin igual sobre cómo funciona este organismo. Estas relaciones ayudaron a las partes a lograr un acuerdo óptimo con la comunidad internacional.

El hecho de que todas las decisiones sobre la Misión de la ONU en Colombia fueran tomadas de manera unánime por esa la comunidad internacional, y la visibilidad que se dio a los esfuerzos de la misión dentro y fuera de la organización, también contribuyeron al éxito  de la intervención de Naciones Unidas en Colombia.

La segunda misión

Una vez concluida la primera misión – y con el aval del Consejo de Seguridad tras aprobar el informe del Secretario General sobre el trabajo realizado en Colombia – la ONU recibió una nueva solicitud del presidente Santos para que envíe una segunda misión de verificación.

Aunque el nuevo equipo internacional se dedicaría a la ubicación y extracción de las caletas de armas que las FARC tienen en distintos lugares del país, todo indica que la presencia de la ONU seguirá siendo necesaria como un factor legitimador del proceso de paz, y no solo como un ente técnico para la supervisión y el control del desarme.

¿Será la segunda misión tan exitosa como fue la primera? Para responder esta pregunta habrá que identificar las razones por las cuales los gobiernos buscan actuar por medio de las organizaciones internacionales como la ONU.

Los organismos de cooperación multilateral, sobre todo aquellos que cuentan con el alto grado de formalidad como son las Naciones Unidas, tienen dos características particulares que los distinguen de los demás actores en el ámbito internacional:

  • Capacidad operativa. Es la existencia de una organización permanente, con un aparato administrativo propio, el cual permite programar y ejecutar tareas colectivas de larga duración,  entre las cuales se encuentran el apoyo para la interacción entre los gobiernos, negociación y distribución de las tareas entre los actores relevantes en escenarios particulares.

Los gobiernos acuden a las organizaciones internacionales con el fin de recibir asistencia técnica y recursos financieros en condiciones más favorables que las del mercado, aprovechando el saber de las organizaciones y de las personas vinculadas con ellas.

  • Independencia o capacidad de las organizaciones internacionales para actuar con cierto grado de autonomía.  Aunque los límites de la acción de la ONU están definidos por los Estados miembros, el público en general suele concebir a la organización como un árbitro neutral y desinteresado que interviene en nombre de la comunidad internacional persiguiendo el bien común.

La imagen de un actor imparcial es  uno de los recursos más valorados para las Naciones Unidas.  Por eso vale la pena recordar que a comienzos de este año se publicó un vídeo donde varios miembros de la misión de la ONU en Colombia  bailaban con integrantes de las FARC; a causa de este evento, los funcionarios fueron despedidos de inmediato.

Pero no obstante los buenos augurios anteriores, hay que tener en cuenta que la segunda misión de la ONU se llevará a cabo en un escenario político interno muy distinto del anterior. Es posible que, con el comienzo de la campaña electoral, la oposición intente deslegitimarla y de esta manera debilitar al presidente Santos y a los candidatos que cuenten con su apoyo.

Es difícil predecir el impacto que tendrán las batallas políticas que se acercan en las actividades de la misión.  Pero también sería imposible imaginar al proceso de paz en Colombia sin la participación de Naciones Unidas.

Link: http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/10385-la-misi%C3%B3n-de-la-onu-en-colombia-una-experiencia-exitosa.html?

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