Columna de Mauricio Bravo Cerón. Feliz día, mujeres del mundo

“Creo que las mujeres están locas si pretenden ser iguales a los hombres. Son bastante superiores y siempre lo han sido. Cualquier cosa que des a una mujer, ella lo hará mejor. Si le das esperma, te dará un hijo. Si le das una casa, te dará un hogar. Si le das alimentos, te dará una comida. Si le das una sonrisa, te dará su corazón. Engrandece y multiplica cualquier cosa que le des. Si le das basura, ¡prepárate a recibir toneladas de mierda!” William Golding.

Por Mauricio Bravo Cerón. Especial para INFORMATIVO WEB DEL SUR.

No es precisamente el diccionario el lugar más adecuado, el mejor, para encontrar como definirte, mujer. Lo intenté con el de la Real Academia de la Lengua Española, y adivina con que me encontré: “Persona del sexo femenino”; “que tiene las cualidades consideradas femeninas por excelencia” y varios conceptos para mujer del gobierno, mujer de la casa, mujer de la calle, mujer de punto, mujer fatal, etcétera, etcétera, etcétera. En fin, nada contundente, nada halagador, nada alentador como lo que buscaba.

Cansado de esa frialdad, y ese simplismo, me dirigí, corrí despavorido, como alma que el diablo lleva, hacia los dos únicos lugares que podrían salvarme de esta aridez de palabras, a los que debí acudir antes que a un frío, grueso y pesado diccionario: La poesía y la música.

Al entrar en la poesía, como por arte de magia, en cuestión de medio segundo encontré muchas y muy buenas definiciones, pero me quedé extasiado en la verdad entrañada en un verso del vate argentino Pablo Neruda: “Te pareces al mundo en tu actitud de entrega”. Tan extasiado, que las otras definiciones sobraban.

Sin darme cuenta dejé la poesía y, cuando lo noté, estaba parado, por decirlo de alguna manera, sobre la música: otro campo donde encontré muchas respuestas sin pregunta sobre lo que significa ser mujer: También me quedaré sólo con una, tal vez la mejor a mi pensar: “Si existe un paraíso, existe en ti mujer”.

Quise seguir escribiendo y buscando en otros rincones del arte, pero sentí que no valdría la pena; me sentí como el escritor Eduardo Galeano, que no conseguía dormir porque tenía una mujer atravesada entre los párpados. Que si pudiera, le habría dicho que se fuera; pero no podía, tenía una mujer atravesada en la garganta.

Con esta mujer (estas mujeres) atravesada en mi alma, decidí alejar mis dedos del teclado, dejar de tratar de describir lo que sencillamente no se puede describir, porque como lo dijo el gran escritor argentino, nacido en Bélgica, Julio Cortázar “Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”.

Así que, sin más que decir, sólo me resta desearles, mujeres de San Pablo, de Nariño, de Colombia y del mundo, que, aunque suene a frase de cajón, ojalá no sólo mañana, sino los 365 días de cada año sean su día. Feliz día, mujeres.

 

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