Narcotráfico y delincuencia organizada: La frontera colombo – ecuatoriana siempre estuvo caliente

Así se ven los hechos de violencia reciente desde el otro lado de la frontera

Por Hernán Moreano, docente Investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional del Ecuador y María Fernanda Noboa, estudiante de Doctorado de Estudios Internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de Ecuador.

Transporte y acopio de drogas en la frontera

Desde hace unos meses el gobierno ecuatoriano envió sus fuerzas de seguridad a uno de los corredores de tráfico de drogas más importantes de Suramérica. Se trata del corredor que va desde el departamento del Chocó en Colombia hasta la zona norte del Perú, atravesando el pacífico ecuatoriano.

Actualmente las provincias de Esmeraldas y Manabí -que hacen parte de este corredor- son controladas por los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco, rivales que se disputan la zona. Ambos carteles controlan las rutas ilegales aéreas y marítimas que van desde Colombia y Ecuador hacia Centroamérica.

La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ecuatorianas han clausurado varias pistas ilegales en las provincias de la costa y han capturado numerosas embarcaciones marítimas y aéreas cargadas con toneladas de cocaína.

La estrategia de los pilotos de las avionetas consiste en volar rozando el mar para esquivar los radares de vigilancia en el Pacífico.  Vale la pena mencionar que la mayoría de pilotos detenidos y embarcaciones confiscadas son de origen mexicano.

Existen dos corredores estratégicos, uno en la zona del Pacífico y otro en la zona andina-amazónica. El siguiente mapa muestra las rutas terrestres y marítimas de transporte y acopio de drogas en las fronteras norte y sur de Ecuador.

rutas de transporte

 

Fuente: Informe 2017 DNA, Ecuador

Millones de toneladas de cocaína se envían a distintas regiones del mundo desde los puertos  ecuatorianos. Esto se debe a que si bien Ecuador no es un país productor de cocaína, funciona como centro de acopio debido a su posición geográfica, pues tiene fronteras con Colombia y Perú, dos de los mayores productores de cocaína del mundo.

Colombia descuidada

Colombia sigue siendo considerado el primer productor de cocaína del mundo. Según el censo de la Oficina contra las Drogas y el Delito del año 2017, en Tumaco hay aproximadamente 23.000 hectáreas de hoja de coca.

Pese a las siete bases norteamericanas que operan en territorio colombiano, aún existen grandes cantidades de cultivos de coca y laboratorios para la transformación de pasta base y clorhidrato de cocaína. Así mismo ha aumentado la presencia de carteles o bandas criminales ligadas al narcotráfico.

Todo esto da a entender que el Plan Colombia fue un fracaso, pues en vez de eliminar -o al menos reducir- el tráfico de drogas en Colombia, lo expandió a otras regiones, específicamente a la centroamericana y a la andina.

Se calcula que tan solo en el municipio de Tumaco existen alrededor de once carteles vinculados al narcotráfico, los cuales cooptan ciudadanos ecuatorianos para que trabajen como “raspachines” o recolectores de coca, procesadores en laboratorios clandestinos e informantes debido a la presencia de la fuerza pública en la frontera colombo-ecuatoriana.

Así mismo se especula que existen alrededor de 42.000 hectáreas destinadas al cultivo de coca en Nariño y otras 25.000 en Putumayo. Allí la coca es procesada y posteriormente enviada a los mercados de Asia y Norteamérica. La abundante producción de cocaína en estos departamentos explica el interés de los carteles mexicanos por controlar la zona. Como se mencionó anteriormente, la posición geográfica de Ecuador sumado a que el dólar es su moneda oficial lo convierte en el lugar perfecto para el acopio de drogas y el lavado de activos.

Sin embargo la frontera colombiana carece de la presencia del Estado. Ejemplo de ello es que el puente internacional Mataje que conecta la provincia de Esmeraldas con el departamento de Nariño cuenta con asfalto e iluminación en territorio ecuatoriano, mientras que carece de luz y pavimento en territorio colombiano.

Lo dicho hasta aquí sugiere que a pesar de los acuerdos de paz firmados en Colombia, las relaciones entre los carteles mexicanos y grupos de narcotraficantes colombianos y ecuatorianos ubicados en Tumaco (Colombia), San Lorenzo y Mataje (Ecuador) se mantienen intactas.

Los grupos narcotraficantes que controlan la zona del Pacífico no están dispuestos a que las fuerzas armadas ecuatorianas alteren sus rutas de transporte, mercado y acopio. Así lo han demostrado a través de numerosos homicidios, crímenes y atentados.

Atentados y enfrentamientos armados en la frontera ecuatoriana

Fecha Lugar Incidente
27 enero San Lorenzo Ataque con carro bomba en cuartel policial
17 febrero El Pan Enfrentamiento armado con personal militar, empleo de armamento militar y morteros. Dos heridos.
19 febrero El Pan Enfrentamiento armado. Dos heridos.
16 marzo Borbón Ataque con artefacto explosivo en carretera a patrullero.
18 marzo El Pan Enfrentamiento armado y empleo de morteros con patrullas militares.

Dos heridos

18 marzo San Lorenzo Atentado con explosivos y enfrentamiento armado. 4 muertos y 6 heridos.
20 marzo Mataje Ataque con explosivo casero a tanquero militar.
26 marzo Mataje Secuestro periodistas El Comercio
4 abril Biche Colocación de explosivos en puente
5 abril Biche Colocación de explosivos en torre de energía eléctrica
12 abril Tumaco Asesinato a periodistas
16 abril San Lorenzo Secuestro a pareja ecuatoriana

Fuente: prensa ecuatoriana

Las principales amenazas de la delincuencia organizada transnacional son:

  • El Narcotráfico
  • La trata de personas,
  • El tráfico ilegal de armas,
  • La explotación ilegal de recursos naturales,
  • El lavado de activos, y
  • La ciberdelincuencia.

¿Qué hacer?

Para enfrentar estas amenazas es necesario mantener la presencia de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el territorio ecuatoriano; y exigir al gobierno colombiano que se encargue de proteger su parte del territorio fronterizo.

Cabe señalar que la acción estatal no debe limitarse al despliegue de más uniformados, sino que debe incluir proyectos que fomenten la confianza en las instituciones y el desarrollo de actividades económicas legales. Deben ser reactivados los proyectos que forman parte de la Zona de Integración Fronteriza (ZIF) en ambos países.

También es importante aclarar que la cooperación no significa que Ecuador deba acoger pasivamente las propuestas del gobierno colombiano, sino que debe existir una agenda conjunta de seguridad y desarrollo socio-económico para las zonas más vulnerables en la frontera.

Así mismo deben aprovecharse las reuniones de las Comisiones Vecinales Fronterizas (Combifron) para desarrollar estrategias que frenen las actividades ilegales. Además se necesita la cooperación de las  Cancillerías, Ministerios del Interior, Aduanas y Unidades de Análisis Financiero para detectar el lavado de activos en los dos países.

El trabajo que les espera a los dos Estados no es fácil, pero ninguno de los dos puede permitir que las bandas delincuenciales actúen en el cordón fronterizo como si fuese ‘tierra de nadie’.

Hay que recalcar que ambos Estados se enfrentan a nuevas amenazas híbridas, cambiantes y difusas, producto de la combinación de negocios ilegales como los antes mencionados. Este nuevo tipo de delincuencia es difícil de rastrear porque opera tanto en zonas urbanas como rurales, y además su combate suele ser fuente de caos o incertidumbre, porque el Estado no puede prever las reacciones de los grupos criminales ante las incautaciones que realiza la fuerza pública.

La acción estatal no es suficiente para enfrentar estas formas delincuenciales. Es necesario crear comunidades conformadas por actores de la sociedad civil y el Estado que permitan prevenir la delincuencia y actuar con más eficacias frente a las bandas organizadas.

Por último, es necesario  propiciar el diálogo y la cooperación entre la academia y las entidades estatales de ambos países con el fin de diseñar políticas y estrategias efectivas para combatir las nuevas amenazas que plantea la delincuencia organizada transnacional.

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