Es un hecho, las maquinarias politiqueras no han muerto. Errores del petrismo que se pueden corregir

En esta columna quiero aportar un análisis sobre las realidades electorales históricas en nuestro país. Una colección de viejas mañas de la politiquería de derecha que los movimientos populares siguen ignorando y en consecuencia, pagando por ello.

 

Por Víctor Chaves R. #ReporteroNomada. Director de Informativo Web del Sur. El poder de la derecha más malvada que existe en Colombia se demostró en los últimos comicios al presentar delante de todos un tablero con más de 7 millones de seres humanos, independiente de si hubo o no un fraude y de su tamaño, los que votaron por este colectivo fueron azuzados por el miedo, unos, por la ambición otros y por la ignorancia, una gran porción tristemente, pero todo como parte de una gran estrategia que solo ha modernizado algo de su logística, pero que mantiene sus métodos pervertidos y tenebrosos, con los resultados que hoy se pueden apreciar.

Pero quiero centrar el contenido de esta columna en el tema de las mencionadas maquinarias, tanto de su presencia como de su alcance. Un factor que también se debe tener en cuenta a la hora de mirar realmente cómo es que se ganan las elecciones en Colombia.

Los analistas de los medios masivos de comunicación, al evaluar los resultados alcanzados por el Liberal Humberto de la Calle y por Germán Vargas Lleras, hombre de rancia estirpe politiquera, hablan ahora del fin de las maquinarias electorales. No sé qué razones los motivarán a hacer tal aseveración, pero en todo caso, es una mirada desacertada, creo yo.

No podemos olvidar que el combustible que mantiene andando esta estructura electorera es el dinero de la corrupción, y que, quienes están al frente de este modelo empresarial ilegal, solo comparable a los carteles de la mafia, tiene la posibilidad de transformarse y hasta de transmutarse.

También se asevera que al expresidente Álvaro Uribe Vélez este tema ya no le interesa, porque su plan ya está trazado y sabe cómo va a acceder de nuevo al poder absoluto. Esto tampoco es cierto y si así fuera, el séquito del  expresidente contiene un sinnúmero de buitres y hienas que están ávidas de nuevos contratos multimillonarios, para seguir favoreciendo a sus organizaciones delincuenciales en los territorios en donde mantienen su dominio.

A las maquinarias electorales las maneja hoy, por ejemplo Marta Lucía Ramírez, una astuta, inteligente y ambiciosa mujer, que desde hace mucho probó las bondades de estar allá arriba, en la cumbre de las instituciones, para hacer y deshacer a su acomodo. Todo ese bagaje le facilita el acceso a la caterva de gamonales del conservatismo y con base en promesas sobre futuras dádivas logró montar una fuerte estructura que sabe cómo conseguir a los expertos en cacería de votos.

Ellos saben quién es el que  convoca a los que cambian su voto por 10 mil pesos, un tamal o una teja. Ellos conocen las rutas para recoger a los incautos que son arriados hasta los puntos de votación. La maquinaria no ha desaparecido y ahora está al servicio de Iván Duque.

Entre la gente de Petro y la Fajardo, pocos entienden de esta materia. Una parte de la dirigencia de sus campañas proviene de las viejas luchas políticas de la izquierda, desde el Frente Democrático, allá por los años 80 del siglo pasado, y pasando por una serie de fórmulas que,  con excepción del surgimiento de la Unión Patriótica, y de alguna manera el nacimiento, auge, crisis y permanencia del Polo Democrático Alternativo, en la mayoría de los casos se han atendido como minorías, con muy pocos recursos y expectativas.

Y en el caso de la gente que se sumó a esta causa siguiendo una especie de fervor popular, de luchar contra los corruptos y de defender lo poco que se ha avanzado en busca de una paz sólida, se notó una gran creatividad en temas de promoción y publicidad que permitió que se llenaran las plazas de las principales ciudades del país. Pero en materia de disciplina electoral, es decir, de ir a votar, no se notó la misma disciplina, lamentablemente.

Por eso es que, los 5 millones de votos que obtuvo Petro, pueden motivar algunas sonrisas de satisfacción y mirar que es posible franquear algunas barreras que históricamente han marginado a los movimientos populares y de izquierda de poder acceder al poder. Pero no fueron suficientes, no solo para derrotar al candidato de la derecha, sino fundamentalmente porque es evidente que el fervor que ha despertado la posibilidad de comenzar a cambiar desde sus entrañas a las estructuras políticas y operativas del país tiene que reflejarse de forma abultada en las urnas.

Ahí es en donde radica el error de los estrategas de la campaña de Petro. Pensar que se trata solo de quitarles votos a los contendientes, es la más grave equivocación, porque ahí se está enfrentando no a un nombre sino a la maquinaria electoral que está al servicio del que ponga la plata sobre la mesa.

Los activistas de Petro no poseen ni la experiencia, ni la capacidad ni la forma de manejar todo ese caudal que quiere que Colombia cambie, pues no poseen la disciplina y la capacidad de concentración que esta difícil tarea requiere.

Hay otros casi 5 millones de colombianos esperando que se los convoque a participar de la caída de la derecha infame, asesina y corrupta, pero no se sabe cómo ordenarlos y ponerlos a votar. Por más que se declaren como de “El Pueblo”, a estos todavía les cuesta sentarse a hablar con los LGBTI, las trabajadoras sexuales o los deportistas alternativas, para solo citar algunos ejemplos, pues también los siguen viendo como bichos raros, de la misma manera en que lo hacen miembros de la derecha como pastores o políticos. Es una dura realidad que no se ha podido desvirtuar.

Y entonces, mientras todos se comen el cuento de que la maquinaria electoral dizque ya no existe, está al servicio del uribismo  y no se detiene, sigue atando votos, por las buenas, o por las malas, mientras los petristas creen que ´puteando a los fajardistas, ya está hecha la tarea.

A propósito de esto aún falta por analizar el manejo que se le ha dado a las redes sociales en este proceso político en Colombia. Ahí hay todo un potencial que por ahora se nos ha convertido en una cloaca.

Pero ese será tema para otra columna.

Victor Chaves Rodriquez

El director del Informativo Web del Sur, Víctor Chaves R es un Periodista, Comunicador y Docente Escolar y Universitario con más de 35 años de experiencia profesional, que ha construido a lo largo y ancho de Colombia. Es promotor de la Prensa Alternativa y del aprovechamiento de los medios virtuales para una difusión óptima de hechos y acontecimientos.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: