Nuestra paz sigue en la cornisa

No es un secreto que la guerra nunca se ha ido de los territorios más vulnerables de este país, incluyendo por supuesto al suroccidente colombiano. Pero la incertidumbre crece frente a lo que serán las medidas que tome el gobierno de Iván Duque en esta materia. Todo tiende a empeorar.

Por Víctor Chaves R. Reportero Nómada. Director de Informativo Web del Sur.

El proceso de paz que desde el año 2012 adelantaron el Estado colombiano, representado por una comisión designada por el entonces presidente Juan Manuel Santos y un grupo de comandantes  de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, vive una compleja situación en estos momentos que pone inclusive en riesgo su desarrollo y conclusión.

Aunque inicialmente se estimó que el pacto suscrito se cumpliría al pie de la letra, circunstancias como la derrota del “Sí” en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, que debía refrendar los acuerdos, comenzaron a cambiar con drasticidad los cronogramas trazados para cumplir cada etapa de la denominada implementación de los acuerdos.

Nuevas voces disonantes comenzaron a escucharse y el Congreso asumió el presente y el futuro de las estructuras legales que deberían soportar lo convenido, aplicando profundos cambios que aumentaron el riesgo de un nuevo fracaso en la búsqueda de una paz sólida y justa en este país.

A todo esto se sumó el rezago en la implementación. El gobierno de Juan Manuel Santos tardó en reconocer que no existían los recursos necesarios para cumplir con la parte económica de los acuerdos, ni tampoco voluntad política para defender los elementos claves de lo pactado, pues luego del plebiscito los opositores a este proceso se fortalecieron políticamente, al punto de anunciar que harían “trizas” el documento suscrito, si accedían al poder en las elecciones presidenciales de 2018, como efectivamente ocurrió, tanto a nivel del legislativo, como del ejecutivo.

Bajo las nuevas circunstancias políticas, la paz del Estado colombiano con las Farc – ep sufre un profundo estremecimiento. Las víctimas de más de 5 décadas de una guerra irregular que nunca dejó vencedores pero sí muchos derrotados, sienten que el horror hace nuevamente presencia en estos territorios, con los odios acentuados y con del evidente deseo de imponer su ley soportado en un Gobierno que no quiere este modelo de paz.

En el departamento de Nariño, uno de los escenarios de esta guerra, es factible realizar  mediciones sobre el impacto que las nuevas circunstancias producen sobre las expectativas de una paz concreta y duradera. El pesimismo vuelve a imperar en la mente y el espíritu de las mayorías, mientras que a diario aparecen nuevas evidencias del recrudecimiento de una guerra que, se pensaba, ya había quedado atrás.

Ahora, el nuevo gobierno se apresta a dar a conocer las medidas que se tomarán para acomodar este proceso de paz y los que de pronto se suscriban en el inmediato futuro, con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN, por ejemplo. Por los anuncios de la campaña, es normal que se registre una situación de amplio temor en los territorios que han sido escenarios históricos de la guerra, mientras que los analistas en las  ciudades se aprestan a medir los primeros impactos de las decisiones que se tomen.

Victor Chaves Rodriquez

El director del Informativo Web del Sur, Víctor Chaves R es un Periodista, Comunicador y Docente Escolar y Universitario con más de 35 años de experiencia profesional, que ha construido a lo largo y ancho de Colombia. Es promotor de la Prensa Alternativa y del aprovechamiento de los medios virtuales para una difusión óptima de hechos y acontecimientos.

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